Hola, aquí chica cósmica al mando.
— Hola, aquí chica cósmica al mando, me comunico desde lo más alto del cielo, girando en la segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer para informar de mi situación.
— Acabo de aterrizar y por el momento no se ven señales de vida, procedo a desembarcar, corto y cambio.
Me dispongo a salir, no sin antes coger mi cámara de vídeo y el intercomunicador para ir informando a la base de todo lo que voy viendo.
Según pongo un pie en tierra firme, me sorprende la cantidad de vegetación que rodea hasta donde me alcanza la vista. Hay árboles gigantes y de todos los colores imaginables: es una explosión de color.
Voy avanzando sin sentir todavía la presencia de ningún ser… De repente una luz muy pequeña y brillante pasa por delante de mis ojos. La busco rápidamente para no perderla de vista y echo a correr para poder seguirla.
Corro, corro y corro, pero cada vez la pequeña luz está más lejos.
— ¡Nooo! He perdido la luz y ahora me he desorientado, ¡qué voy a hacer!
Me paro para recuperar el aire y escucho un sonido muy bajito, similar a un zumbido.
Sigo el sonido. Es más fuerte a cada paso, pero cada vez hay más vegetación en el camino y me cuesta avanzar.
Continúo mi camino con dificultad… El sonido es ya muy intenso y cuando aparto la última cascada de ramas me quedo muda de la impresión. Lo que ven mis ojos es una fantasía.
Parece un cuento de hadas, todo lleno de luz, colores brillantes y luces volando por todas partes.
De repente una de esas luces se para frente a mis ojos y puedo ver que es…
— ¡Hija! Deja de jugar y ven a comer.
— ¡Voy mamá!
Eso se lo dejo a la imaginación de tu niño/a interior y ahora te digo quién soy yo.